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Romper estigmas en un ejercicio de justicia y equidad social

Granma entrevistó a la doctora Mariela Cas­­tro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual, a próposito de la 9na. Jor­na­­da Cubana contra la homofobia y la transfobia

“Sentí ese frío en el pecho, bajo el cual te sientes desamparada”, rememora Mariela Cas­­tro Espín en una anécdota que ilustra —y me atrevo a decir transmite con exactitud— porqué y cómo comenzó una de las tantas luchas que se libra en la sociedad cubana.

Habla esta vez nuestra entrevistada, quien es doctora en Sociología y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), de cuán­­to ha transcurrido para llegar a la 9na. Jor­na­­da Cubana contra la homofobia y la transfobia. Ha­bla desde el convencimiento de lo co­rrec­to de de­fender, siempre, la justicia.
Recuerda cuando comenzaron en el 2007; “y salimos en un paseo desde el Cenesex hasta el cine de 23 y 12, un grupo de personas trans junto conmigo. Yo era la más chiquitica, porque todas ellas eran gigantescas de tamaño y de ta­cones”, y acto seguido afirma que fue esta una de sus experiencias profesionales más im­por­tantes.

“Porque sentí en carne propia el miedo a la mirada y a la palabra agresiva de la población. Nadie fue violento como tal, pero sí se escucharon expresiones de desagrado, de condena, mi­radas de sorpresa pero molestas. Me dije, oja­lá no pase de eso, y no pasó de ese sentimiento de percibir la desaprobación. No fue violencia ex­plícita, pero estaba cargada la energía de un fuerte rechazo de la población en el camino”, dice.

Hasta que una vez en el cine, cuenta, llegaron personas que sí querían ver la película Los muchachos no lloran, y debatirla. “Ni si­quiera sabían por qué debatíamos ese filme, pero fue muy interesante porque ese día recibimos la retroalimentación de la propia población, de que era bueno el haberlo hecho porque de no ser así no hubiesen aprendido sobre esos temas y de la necesidad de trabajarlos. Esa primera vez lo confirmó”.

A partir de ese momento, comenta, comenzaron a es­tablecer de manera articulada alianzas con el Gobierno, el Partido, el Ministerio de Salud Pú­blica, la Uneac y la Federación de Mu­jeres Cubanas, para lo que en todos estos años ya se ha convertido no solo en la celebración de un día específico, sino en las jornadas cubanas contra la homofobia y la transfobia.

- Transformación social y de conciencias.

Cuánto hemos podido avanzar como país en materia de políticas públicas, y en la visión y la transformación de la opinión ciudadana y política sobre la población LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales), resultó un tema medular en el intercambio que sostuvo Granma con la experta.

Hay que partir, dijo, de superar esa mirada estereotipada en la sociedad, donde pareciera que a estas personas solo les interesa el reconocimiento, y la cuestión va más allá, al campo de la dignidad y las garantías a sus derechos.

“En los últimos diez años percibo, y también a partir de los resultados de algunos estudios, investigaciones, tesis de maestrías, doctorados, que se evidencian avances significativos en ma­teria de las políticas públicas. La política social de la Revolución desde 1959 fue sentando bases importantes en este sentido, expresados incluso desde legislaciones como la ley revolucionaria en 1959 que estableció el mismo salario para las mujeres y los hombres. Eso fue un paso muy avanzado, que constituye aún en el mundo de­sa­rrollado una lucha pendiente”, explica la doctora Castro Espín.

Desde entonces, sostuvo, se ha articulado to­do el escenario de avance en el campo de los derechos humanos, de las mujeres, del campesinado, de la infancia, la adolescencia, la juventud, hasta las medidas que hoy se están implementando para la atención a las personas an­cianas dado el proceso de envejecimiento de nuestra población.

“Todas las políticas públicas sientan bases generales e importantes para poder después identificar nuevos retos; y en esos nuevos retos surgió la necesidad de trabajar lo que era una asignatura pendiente en la política de la Re­vo­lución: la atención integral a la problemática de las personas transexuales”.

Recuerda la especialista que “sobre esa base fue que sacamos las experiencias que permitieron luego presentar ideas dirigidas a promover el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género. Y cuando hablo de libre, hablo del concepto de libertad del destacado intelectual Juan Marinello, que él identificaba como una gran responsabilidad”.
De acuerdo con la entrevistada, si bien desde 1979 estaba cubierta la atención a las personas transexuales desde el punto de vista institucional, pues faltaban algunos elementos que aún reclamaban y que conllevaron a un cambio de estrategia; “resultaba un desafío pendiente el cómo trabajar desde todas las políticas, las problemáticas y deficiencias que la sociedad cubana mostraba con relación a los derechos de esas personas diversas, que forman también parte del prisma de la existencia humana”.

“Fue lo que hicimos, y en el 2007, tomando en cuenta que desde el año 2005 ya el activista caribeño francés Louis George-Tin había propuesto que se celebrara el 17 de mayo como día internacional contra la homofobia, sin importar la idea buscamos algo original que congeniara con las características y la sensibilidad de nuestro pueblo: la lucha por la justicia social; y nacieron las jornadas”.

“¿Por qué la justicia social? Pues porque es uno de los principios y valores instituidos por la Revolución Cubana, y no solo por ella, sino por nuestras luchas libertarias desde Carlos Ma­nuel de Céspedes; esa es nuestra herramienta de trabajo principal”.

De ahí parte, dice, la urgencia de continuar sensibilizando a la población en la necesidad de avanzar en estos temas de, repite, “justicia so­cial”, que “todavía no están bien solucionados, ni creados los mecanismos, ni suficientemente elaboradas las leyes, el basamento jurídico, legislativo y regulatorio para garantizar los derechos de estas personas”.

Para la entrevistada, es importante comprender que “como ciudadanos y ciudadanas, si por una parte estas personas tienen derechos conquistados, es preciso todavía garantizar otros elementos respecto a su orientación sexual e identidad de género, en los que poco a poco ya se ha ido ganando terreno”.

Cuba, subrayó, ha sido reconocida como un país que ha avanzado en los temas de políticas sociales. “Lo que se nos señala en el campo in­ternacional en el campo de los derechos sexuales es que debemos avanzar a nivel legislativo”.

“El Informe Central al 7mo. Congreso del Partido señaló que incluso alguna demora en la implementación de los Lineamientos, también estaba frenada por la lentitud de la respuesta legislativa que debe llevar de soporte. Que esté presente esta cuestión en el informe es la prueba de que es un reto sobre el cual se trabaja con particular atención”, dijo Castro Espín.

“Pude apreciar en el propio Congreso como uno de los desafíos principales es crear los me­canismos para el funcionamiento de una sociedad en transición socialista; y es algo complejo y dificilísimo, en tanto exige creatividad y ar­ticu­lación interinstitucional. El Partido se mostró en una posición de vanguardia, la cual ha mantenido en muchos temas donde ha sido el mo­tor impulsor de la Re­vo­lución. Pero, no siempre abarcó todas las problemáticas en sus políticas. Este 7mo. Congreso contempló totalmente co­mo uno de sus objetivos la no discriminación, en particular el referido a enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias por diversos motivos, incluyendo la orientación sexual e identidad de género”.

“Ello evidencia un avance importante en la política y que lleva incluso a que se exprese en la legislación, además de que continúa la línea trazada desde la Primera Conferencia del PCC, donde se incluyera también este asunto”, reiteró.

Por supuesto que este documento se someterá a consulta popular, pero estamos conscientes de que cada vez hay más personas, lo mis­mo heterosexuales solidarias que LGBTI, las cuales participan de es­tos procesos y van a de­fender esta causa.

Para la doctora Castro Espín, hay un elemento medular en el proceso de toma de conciencia, y es no crear segmentaciones. Al respecto, subrayó que el Cenesex ha estado enfocado en impulsar estrategias que faciliten sugerencias ha­cia la política, pero también acciones concretas desde, por ejemplo, el Programa Nacional de Edu­cación y Salud Sexual, herramienta im­pres­cin­dible para facilitar los procesos de integración, que eviten la segmentación y exclusión social.

“En los últimos cinco años hemos avanzado muchísimo en las modificaciones y actualización de este programa, a través de la realización de varios talleres con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas y mediante me­todologías participativas con representantes de los organismos del Estado y organizaciones de la sociedad civil que más comprometidos están con el programa”, refirió.

En ese sentido mencionó a los Ministerios de Educación, Educación Superior, Salud Pú­blica, y el de Trabajo y Seguridad Social, en­tre otros, y sostuvo que la mayoría de las instituciones in­volucradas han dado una respuesta fa­vorable.

Acerca de que esta 9na. Jornada esté dedicada por segunda ocasión al reclamo por espacios laborales sin homofobia ni transfobia, Cas­tro Es­pín llamó la atención sobre el hecho de que los dos ámbitos sociales fundamentales en los que ha desarrollado el trabajo el Cenesex son el fa­miliar y el laboral, y es en estos donde a través de los servicios de orientación jurídica, se han detectado las mayores vulnerabilidades. La estrategia anterior estuvo dirigida justamente a la familia, expresó, y resaltó la alianza que se ha establecido con la Central de Trabajadores de Cuba para este actual empeño.

- Dos actos de justicia.

“Es una feliz coincidencia que el 17 de ma­yo de 1959 el Comandante en Jefe firmara la Primera Ley de Reforma Agraria como uno de los primeros actos de justicia de la Revolución; pero también que ese mismo día de 1990, la Org­a­ni­za­ción Mun­dial de la Salud decidiera despatologizar la homosexualidad. Ese hecho es muy im­portante porque en los estudios de percepción social realizados en varios países, la patologización se ha identificado, como uno de los elementos que generan re­cha­zo, estigma y discriminación hacia las personas homosexuales y transexuales”, afirmó la en­­tre­vis­tada.

Debemos recordar, enfatizó, que patologizar es un ejercicio de poder sobre otras personas. “Una cosa es reconocer una patología para garantizar la asistencia pública, y otra cosa es que se convierta en un elemento que daña, disminuya, y estigmatiza a las personas”.

Pero para la doctora Mariela Castro, si bien fue una acción trascendental, no basta con despatologizar; sino que la idea de celebrar ese día es me­ritoria como garantía de no olvidar, de que la gen­te conozca, y se celebre este acto de justicia.

“Del mismo modo que se hacen actividades que distinguen otros días de la historia, del mis­mo modo que el día del campesinado hay que celebrarlo con toda la energía y gracia para que las nuevas generaciones sepan la importancia de haber hecho esta ley, y lo que significó la po­lítica de atención al campesinado en el proceso revolucionario cubano; hay que ce­lebrar también el Día In­ternacional contra la homofobia y la trans­fobia”.

“Son dos actos de justicia que coinciden en su fecha. Es fundamental todo lo que la Re­vo­lución avanzó en los derechos del campesinado, pero también lo que la Revolución se está proponiendo en sus políticas de avance en el cam­po de la justicia y la equidad social con relación también a los derechos sexuales, que in­cluyen el respeto y las garantías de los derechos por orientación sexual e identidad de género”, aseveró la experta.

(Lisandra Fariñas Acosta, Granma)