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Uno de cada tres electores de Podemos no repetirá su voto en los comicios del 26-J, según el CIS

Podemos, con sus confluencias, es el partido que más desciende en estimación de voto según el CIS. Hoy conseguiría un 17,7% de los sufragios frente al 20,7% que logró en las elecciones del 20-D. De hecho, de acuerdo con los datos desmenuzados de la encuesta, la formación que encabeza Pablo Iglesias es la que cuenta con un electorado más volátil, hasta el punto de que ahora sólo el 63,4% de los que escogieron su papeleta en las pasadas elecciones se muestra dispuesto a repetir -en enero, esa cifra era del 84,7%, 20 puntos más-. Y a sus confluencias les sucede algo muy similar.

En definitiva, la marca Podemos, incluyendo a sus aliados, sufriría la fuga de uno de cada tres de sus votantes. En efecto, el 36% de los electores de Podemos cambiará su papeleta el 26-J. Y lo mismo sucede con sus dos principales confluencias: En Comú Podem sólo retendría el 69,9% de sus votos y En Marea, el 62,1%.

Izquierda Unida, y en menor medida el PSOE, serían los dos partidos más beneficiados de esta huida de votos de la formación que lidera Pablo Iglesias. La fuerza encabezada por Alberto Garzón le robaría un 10,3%, a En Comú Podem un 1,2% y a Compromís un 8,9%. Este trasvase de Podemos a IU es interesante toda vez que ambos partidos ultiman una alianza de cara a las elecciones del 26-J.
Sin embargo, pese a que Garzón e Iglesias están determinados a consumar el pacto, sus votantes no lo ven tan claro. Según el CIS, un 29% de los que votaron a IU el 20-D «con toda seguridad no votaría nunca» a Podemos. Y un 21% de quienes depositaron la papeleta de Iglesias nunca confiaría en Garzón.

Por su parte, el Partido Socialista arrastraría un 6,9% de los votantes que aseguran haber optado por Podemos el pasado 20-D, un 6,7% de los que apostaron por Compromís y un 3,4% de los que escogieron la papeleta de En Marea.

Estas son las conclusiones que se desprenden del barómetro del CIS cuando pregunta a los ciudadanos, teniendo en cuenta lo que votaron en los pasados comicios, si repetirían ahora o no su apuesta.

De este análisis se concluye que el PP es el partido que goza de un electorado más fiel: el 76,6% de los que le votaron en diciembre repetirían. Le sigue Izquierda Unida, con un nivel de lealtad del 72%, seguido muy de cerca por el PSOE, con un 71,7% de votantes dispuestos a apostar por sus siglas de nuevo. En enero de este año, también según el CIS, la fidelidad al PP se situaba en el 85,3% y la del PSOE, en el 78,4%.

Ciudadanos era hasta ahora el partido con el electorado menos leal. Sin embargo, parece haber conseguido en los últimos meses una base bastante sólida, ya que el 70,1% de los ciudadanos que le votaron el 20-D aseguran estar decididos a volver a darle su confianza.

No obstante, una de las fronteras más porosas de voto es la que existe entre PP y la formación naranja. Un 5,7% de los populares confiaría ahora en el partido de Albert Rivera, mientras que un 5% de quienes votaron Ciudadanos estaría dispuesto a apostar ahora por Mariano Rajoy. En ambos casos supone el mayor porcentaje de trasvase de voto en estos partidos, lo cual viene a demostrar que comparten una parte importante de espectro ideológico.

Albert Rivera y Pedro Sánchez sellaron un acuerdo de gobierno de 200 medidas y votaron a favor de la investidura del candidato socialista. Sin embargo, ese pacto no ha propiciado una transferencia de votantes de uno a otro. Sólo un 2,9% de los electores del PSOE se pasaría a Ciudadanos, y un 1,1% haría el camino en sentido contrario.

El PSOE negoció con Ciudadanos y vetó cualquier tipo de diálogo con el Partido Popular, un planteamiento que sigue manteniendo. Esa rotunda negativa tiene su reflejo en el sentir de los votantes. Un 73,3% de los que se decantaron por los socialistas asegura que «no votaría nunca» al PP, mientras que de los que confiaron en Rajoy, un 52,7% no lo cambiaría jamás por Sánchez.

El sondeo estima en definitiva que el PP, en una nueva confrontación en las urnas, volvería a ser la fuerza más votada, con un 27,4% de los sufragios. Este vaticinio es 1,3 puntos más bajo que el resultado que obtuvo en diciembre (28,7%).

El PSOE mantendría la segunda posición, con un 21,6% de los sufragios frente al 22% que logró el 20-D. No se produciría por tanto el sorpasso que pretende Podemos, una fuerza que junto con sus confluencias perdería tres puntos, pasando del 20,7% de los votos que sumó en las pasados comicios a un 17,7%.

Con este vaticinio cobra sentido el empeño de Pablo Iglesias por alcanzar un pacto con IU para concurrir juntos a las elecciones del 26-J. Y es que el partido que lidera Alberto Garzón es, proporcionalmente, el que más sube en estimación de voto: pasaría del 3,7% que logró en diciembre a un 5,4%. Con lo que aportara IU, Iglesias confía en sumar el empuje suficiente para conquistar la segunda posición política, arrebatando así al PSOE la bandera predominante en la izquierda.

Por lo que se refiere a los partidos del nacionalismo-independentismo catalán, el barómetro pronostica un ligerísimo aumento de una décima para ERC, que lograría un 2,5% de los votos. Por el contrario, DL descendería del 2,2% que consiguió en diciembre a un 1,9%.

En el ámbito vasco, el PNV perdería dos décimas, con una estimación ahora del 1%. Bildu sufriría un retroceso similar: el 20-D logró un 0,9% de los sufragios y ahora conseguiría un 0,7%.

En cualquier caso, hay que señalar que el sondeo del CIS se realizó a primeros de abril, semanas antes de que el Rey constatara la imposibilidad de formar Gobierno y cuando todavía Podemos e IU no habían mostrado su intención de aliarse con vistas a unas nuevas elecciones.

(Marisa Cruz, Raúl Piña, El Mundo)