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Podemos no logra cerrar sus brechas internas ni las diferencias entre sus socios

El resultado del 26-J ha sacado a Podemos del foco y lo ha sumido en un trauma fruto de las enormes expectativas generadas. Pero además de la ausencia del líder, los debates sobre los errores de estrategia y los escándalos de algún dirigente, las últimas semanas también han reabierto las heridas mal cicatrizadas en algunos territorios. Las diferencias en la dirección nacional tienen sus réplicas a nivel regional. El caso gallego puede ser el primer ejemplo de que su fortaleza en las regiones con presencia nacionalista no es más que el fruto de alianzas más débiles y descompensadas de lo que se pensaba.

- Comunidad valenciana.

En esta región son dos las cuestiones que ejemplifican los problemas de Podemos. Por un lado, el partido concurrió a las elecciones generales bajo la candidatura «A la Valenciana» integrada por IU y Compromìs. Como ya sucedió tras el 20-D, ante la imposibilidad de constituirse como grupo diferenciado, optó por integrarse en el grupo mixto en vez de quedarse con Podemos.

Pero en estas fechas se ha puesto de manifiesto problemas que afectan exclusivamente al ámbito de la formación morada. El líder de Podemos en la Comunidad Valenciana, Antonio Montiel, cesó a mediados de julio a su secretaria de Organización, Sandra Mínguez. Un «relevo» que se anunció sin comunicarlo antes a la dirección nacional y que se explicó simplemente por «la necesidad de abordar de forma distinta la organización territorial en este nuevo tiempo que se inaugura, una vez finalizado el ciclo electoral»
- Cataluña.

En Cataluña Podemos no acaba de encontrar su espacio. Mientras que en Valencia o en Galicia se mantiene un cierto nivel de competitividad con sus propias siglas, en Cataluña nadie duda de que si no es bajo el paraguas de En Comù, impulsada por la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, las posibilidades de éxito son nulas. La formación tiene que decidir cuál es su relación con el partido que quiere poner en marcha la alcaldesa, ya registrado. El nuevo secretario general del partido, Albano Dante Fachin, ganó unas primarias en julio, después de que el partido llevase sin liderazgo desde la dimisión el pasado octubre. El nuevo líder es considerado un crítico con la dirección nacional. Y su intención es que las bases en Cataluña decidan cuál es la relación en la construcción de la confluencia en la que trabaja Colau.

(Víctor Ruiz de Almirón, ABC)