Más de 7.000 entradas y 350.000 visitantes desde el 9 de octubre de 2011

Estados Unidos y Japón sellan su alianza en Pearl Harbor sin perdones mutuos

Barack Obama y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, se reunieron este martes en Hawai antes de participar juntos en una ceremonia en Pearl Harbor, 75 años después del ataque nipón de 1941 a una base naval que precipitó la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Los mandatarios sellaron la “fuerte” alianza de ambos países durante una histórica visita pese a que el líder japonés evitó disculparse por el ataque perpetrado a la base naval, como tampoco lo hizo Obama en mayo en Hiroshima.

La reunión se celebró en unas instalaciones de la Marina estadounidense en Hawai. Tras el encuentro, ambos pusieron rumbo al USS Arizona Memorial, una amplia estructura blanca suspendida sobre los restos hundidos de un barco destruido en el ataque.

Allí, ambos mandatarios rindieron homenaje con una ofrenda floral y el lanzamiento de pétalos de rosa al agua a los marineros e infantes de marina muertos en el ataque. El gesto convierte a Abe en el primer jefe de gobierno nipón que visita el monumento.
Durante el encuentro, el primer ministro de Japón, ofreció hoy sus condolencias por los militares estadounidenses muertos durante el ataque nipón a Pearl Harbor (Hawai) durante la II Guerra Mundial.

”Como primer ministro japonés, ofrezco mis sinceras y eternas condolencias a las almas de aquellos que murieron aquí, así como a los espíritus de los valientes hombres y mujeres cuyas vidas se llevó una guerra que empezó en este lugar, como también a las almas de los incontables inocentes que se convirtieron en víctimas de la guerra”, afirmó Abe.

“Arrojé flores en nombre del pueblo japonés sobre las aguas en las que duermen los marineros y marines. Descansad en paz almas preciosas de los caídos”, explicó el dirigente japonés, que junto a Obama afirmó que nunca deben “repetirse los horrores de la guerra”.

Las palabras de Abe son una respuesta a las que ofreció el presidente estadounidense hace unos pocos meses. Obama no pidió perdón en Hiroshima en mayo, cuando se convirtió en el primer mandatario estadounidense en visitar la ciudad sobre la que su país lanzó su primera bomba atómica en 1945 que, junto a la de Nagasaki, mató a cientos de miles de civiles.

Sin embargo, tanto aquella visita de Obama como la de Abe hoy simbolizan la alianza que existe entre los dos países, tal como ha explicado el mandatario americano, quien ha interrumpido sus vacaciones navideñas junto a su familia en Hawai, donde nació, para recibir a Abe y asistir con él a la ceremonia en el memorial.

Obama aseguró durante el encuentro entre ambos presidentes que la alianza con Japón “nunca ha sido más fuerte” que ahora. “En los buenos momentos y en los malos, estamos ahí para el otro”, afirmó el político demócrata tras el discurso de Abe, quien instó a “resistir la urgencia” de “demonizar” al que es diferente, incluso cuando el “odio es lo que más quema”.

”Yo te doy la bienvenida aquí con el espíritu de la amistad. El pueblo de Japón siempre me ha dado la bienvenida a mí”, dijo el presidente al mandatario japonés ante el Monumento USS Arizona a la vez que enfatizaba que la alianza de EEUU y Japón “ha ayudado a apuntalar un orden internacional que ha evitado otra guerra mundial”. “Los frutos de la paz superan el saqueo de la guerra”, insistió Obama.

Esta será probablemente la última vez que Obama reciba a un mandatario extranjero antes de dejar la presidencia de Estados Unidos el próximo 20 de enero, cuando Donald Trump tomará posesión, un hecho que ha generado incertidumbre en Japón.

El país asiático alberga bases militares estadounidenses y Trump despertó temores allí por haber dicho en varias ocasiones que Japón debería pagar más por su protección. El momento es delicado, ya que las amenazas nucleares de Corea del Norte han aumentado y el poder militar de China, otro de sus vecinos, sigue creciendo.

Abe fue el primer líder internacional en reunirse con Trump tras su victoria electoral. El 17 de noviembre, al abandonar la Trump Tower en Nueva York, aseguró sentirse capaz de “construir una relación personal de confianza” con el nuevo presidente.

(Agencias, La Vanguardia)