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Pence declara en Bruselas el “pleno compromiso” de Estados Unidos con la Unión Europea

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, trata de aplacar la inquietud europea respecto al errático arranque de la Administración Trump. Tras su participación el fin de semana en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Pence ha acudido por primera vez a Bruselas este lunes para entrevistarse con los dirigentes comunitarios y transmitir un mensaje de tranquilidad. “El presidente [Trump] me pidió que viniera aquí a Bruselas para dar compromisos adicionales. Tenemos un compromiso fuerte de continuar nuestra colaboración con la UE. Compartimos valores y propósitos. Continuaremos comprometidos”, ha recalcado Pence en una comparecencia conjunta con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

El escenario era complejo. El máximo representante de los Veintiocho, Tusk, recibía al número dos de la Administración Trump pocos días después de haber escrito una elocuente carta en la que citaba los inicios del nuevo Gobierno estadounidense como una amenaza exterior para la UE. Tusk dice haber recibido “palabras prometedoras” de parte de Pence y ha justificado su contundencia respecto a Washington con este razonamiento: “He compartido nuestras preocupaciones y nuestras esperanzas. Teniendo en cuenta que soy un europeo proamericano incorregible, me podía permitir aún más ser franco [con la nueva Administración]”.

Sorprendido -y quizás algo incómodo- por la franqueza de Tusk, Pence ha arrancado su discurso agradeciendo las "elocuentes palabras" del presidente del Consejo, que intervino en primer lugar, y añadiendo irónicamente: "Solo un apunte: nunca volveré a hablar después de usted en el estrado. Gracias de nuevo por su elocuencia".
El líder comunitario ha subrayado la importancia que tiene mantener la unidad de la “comunidad occidental” y, frente a las dudas estadounidenses sobre el proyecto comunitario, ha defendido su vigencia: “No inventaremos nada mejor que la UE”. Pence le respondió con varios elogios a Europa, aludiendo más a la “comunidad europea” que a la UE, probablemente para dejar el entramado institucional en un segundo plano.

- Inquietud por la OTAN.

Aunque la visita de Pence continuará esta tarde en la OTAN, con un encuentro con su secretario general, Jens Stoltenberg, Tusk –un ferviente defensor de la Alianza- no quiso dejar pasar los comentarios de Trump que apuntaban a “una organización obsoleta”. Y apostilló: “Trabajamos juntos para modernizar esta cooperación. Pero la idea de la OTAN no está obsoleta”.

El elemento más concreto al que ha aludido Pence en su intervención ha sido la política hacia Rusia. La UE ha observado con estupor la condescendiente actitud de Trump hacia el presidente ruso, Vladímir Putin, y también los turbios contactos con Moscú del exasesor presidencial de seguridad, Michael Flynn, destituido por esa causa. El vicepresidente ha citado expresamente el caso de Ucrania para asegurar que Estados Unidos "continúa pidiendo responsabilidades a Rusia" por su implicación en la guerra ucrania, aunque se ha mostrado algo más equidistante al urgir "a las dos partes a respetar el alto el fuego".

El encuentro con Tusk estuvo precedido por otro con la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, y seguido por una entrevista con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que aprovechó para recordar a Europa: “Este no es el momento para estar divididos”. Con esta amplia ronda de contactos, tanto Bruselas como Washington se esfuerzan por restañar las heridas surgidas desde la llegada al poder de la nueva Administración estadounidense. Todos los encuentros fueron breves, seguidos o precedidos de comparecencias sin preguntas para evitar salirse del guion.

Algo más incisivo se mostró el primer ministro belga, Charles Michel, que recibió a Pence poco después de su llegada a Bruselas, el domingo por la tarde. “No vamos a permitir la fragmentación de la Unión Europea. Ese mensaje se ha trasladado y tengo la impresión que se ha oído”, aseguró Michel, uno de los dirigentes europeos más combativos con el Brexit y, por tanto, molesto con el apoyo que brindó Donald Trump a la decisión británica de abandonar la UE.

(Lucía Abellán, El País)