Más de 7.000 entradas y 350.000 visitantes desde el 9 de octubre de 2011

La cúpula de TMB cobijó a tres directivos ‘doscientosmileuristas’ durante la crisis

La empresa pública Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha revelado finalmente el sueldo de sus más altos directivos desde 2007 hasta 2016. Según los datos que ha obtenido en exclusiva de La Vanguardia, la veintena de cargos que conforman los dos máximos órganos de dirección han cobrado una media de 133.700 euros brutos anuales en plena crisis, durante la cual la empresa congeló cuatro años los sueldos de la plantilla y vio crecer su endeudamiento.

La llamada ‘cúpula cienmileurista’ en realidad cobijó entre 2007 y 2011 a tres ‘doscientosmileuristas’, con un sueldo máximo anual superior a 200.000 euros brutos. Literalmente el doble que el salario asignado al alcalde o alcaldesa de Barcelona. Se trata del exalcalde de Gavà durante 20 años y exdiputado Dídac Pestaña (PSC); el actual director de Fira de Barcelona y exgerente municipal Constantí Serrallonga, y el exgerente de la UAB Albert Busquets Blay.

Los salarios de la dirección constan de 16 pagas y están compuestos por un sueldo fijo, pluses por la consecución de objetivos y beneficios sociales como mutuas o seguros. Hasta ahora el sueldo máximo que se había dado a conocer era muy inferior. Hace un año la CUP reveló que durante sus años en TMB, Pestaña cobraba un sueldo anual de 161.000 euros. Sin embargo, la suma de retribuciones fijas y variables anuales llegó a los 202.000 euros en 2007 y superó los 190.000 euros hasta 2011. En 2015 salió discretamente de la empresa y actualmente está jubilado.
En cuanto a Constantí Serrallonga, los datos entregados por TMB solo revelan una anualidad de su salario, justo antes de abandonar la empresa en 2008 para fichar por la multinacional de transportes Tradisa, del holding financiero Agora Invest. Después de tres años en el sector privado regresó al sector público como gerente del consistorio de Xavier Trias. Desde diciembre de 2015 es el nuevo director general de Fira de Barcelona.

Albert Busquets Blay ha sido el directivo que durante más años de crisis ha superado la frontera de los 200.000 anuales. Licenciado en Económicas y posgraduado por ESADE e IESE, procede de la gestión universitaria. Entre 1977 y 1986 fue gerente de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Ese año entró en TMB como director de la red de autobuses y, como él mismo reconoce en una entrevista en 2012 sobre su inminente jubilación parcial, era la primera vez que accedía a este cargo una persona que no era ingeniera. En 1989 ya era director general de TMB y de 2008 a 2012 fue director general de Servicios Corporativos. Veintiséis años en la dirección de TMB.

- Datos obtenidos gracias a la Ley de Transparencia.

La publicación de los salarios de los directivos es una demanda transversal de los sindicatos del metro y el bus de Barcelona desde hace años, que se convirtió en un aparatoso escollo en las negociaciones por la huelga de transporte durante el Mobile World Congress 2016. La opacidad de TMB en materia salarial, en especial sobre las más de 300 personas que mantiene fuera de convenio, es una constante piedra en el zapato en el conflicto laboral que azota el transporte público metropolitano.

Por ello, La Vanguardia cursó hace poco más de un año una solicitud oficial de acceso a esta información a través de la recién estrenada Ley de Transparencia de Catalunya. Una auténtica gincana burocrática. Aunque fuera de plazo, incompletos y sin el desglosado requeridos, TMB ha entregado los datos de sueldos base, pluses por objetivos y ‘beneficios sociales’ en especie que han percibido la veintena de integrantes del Consejo de Dirección y la Comisión Ejecutiva a lo largo de la crisis, durante la que se han sucedido tres gobiernos municipales en Barcelona: Jordi Hereu (PSC-ICV), Xavier Trias (CiU) y Ada Colau (BComú-PSC).

- Ascensos, caídas, jubilaciones y fichajes.

Los datos entregados por TMB solo relacionan cargos y sueldos máximos percibibles, sin clarificar qué cobró cada alto cargo en cada ejercicio. La correlación con el listado de nombres y apellidos proporcionados por TMB y ya publicados por La Vanguardia el pasado agosto presenta diversas zonas opacas. Las dos principales son los años en los que hay relevos y el cumplimiento total o parcial de los objetivos sujetos a primas. TMB declina clarificar qué cobró exactamente cada directivo año a año, alegando que son los propios ejecutivos los que defienden la prevalencia de su derecho a la privacidad sobre el derecho ciudadano de acceso a la información.

Además, los dos órganos de dirección presentan una insólita inestabilidad. Las continuas redistribuciones de carteras y el cambio de nomenclatura en los cargos dificulta enormemente la fiscalización del buen uso del dinero público y la detección de eventuales subidas de sueldo encubiertas por la ampliación de carteras.

Por ejemplo, la Comisión Ejecutiva constaba de 12 asientos y, en ocho ejercicios, se produjeron 21 relevos diferentes, también en las áreas técnicas. Solo en un año, 2009, se mantiene la composición. En el Consejo de Dirección, de 24 plazas, se producen hasta 37 cambios de responsable y/o de jerarquía. Y las dos mayores concentraciones de relevos se producen justamente tras las elecciones municipales de 2011 y 2015.

Un caso singular es el del directivo Jaume Tintoré Balasch, uno de los mejor pagados, que llega a ostentar cinco cargos diferentes en nueve años. Ha sido director del Área de RRHH (2007), Subdirector General de Servicios Corporativos y Director del Área de Dirección de Personas (2008-2010), Director General de Bus (2011-2012), Director General de Bus y Transportes del Ocio (2013), Director General de TMB (2014-2015). En primavera de 2016 fue discretamente acompañado a la puerta, según aseguran los sindicatos. A los pocos meses, en octubre, fue nombrado gerente de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB).

Los datos por ahora revelados –en los que todavía faltan sueldos por clarificar– permiten dibujar la evolución general de la masa salarial de la alta dirección a lo largo de la crisis. Entre 2007 y 2008 se produce un punto de inflexión destacado con un refuerzo de los órganos de decisión. La Comisión Ejecutiva jubila a tres veteranos integrantes y crece de 9 a 12 miembros.

La existencia de este órgano ha permitido hoy consultar las retribuciones de sus miembros a través de la Ley de transparencia, directivos que ya ejercían en diferentes cargos de la empresa pero de forma dispersada.Y en paralelo TMB crea el Consejo de Dirección, formado por toda la comisión ejecutiva más una docena de directores de área.

Constituidos los dos órganos, se aprecian tres claras etapas. La masa salarial directiva sube durante los primeros tres años de la crisis –último mandato de Jordi Hereu (PSC-ICV)– a causa de aumentos de sueldo y fichajes. El punto álgido es el año 2011, cuando 22 ejecutivos suman 3’05 millones de euros.

A partir de ese momento, con el relevo convergente en la Alcaldía y la crisis en su momento de máxima dureza, la suma de sueldos empieza a bajar lentamente. Durante cuatro años la empresa congela los sueldos de toda la plantilla y la dirección se recorta una paga extra, a raíz de un Real Decreto del gobierno de Mariano Rajoy. La decisión coincide con el inicio de los recortes en la Generalitat de Catalunya y las políticas de austeridad que el gobierno central impone a los entes locales. Tras este paquete de medidas se recrudece el conflicto laboral en TMB.

La tercera etapa empieza en 2015, también tras el relevo político que lleva a Ada Colau a la Alcaldía, cuando se acentúa el descenso del coste de esta masa salarial. Diversos cargos de larga trayectoria en TMB salen de la empresa, como Asunción Santolaria o Jaume Tintoré. También entran nuevos, en teoría consensuados entre los grupos de BComú y PSC en el Área Metropolitana de Barcelona, donde también gobiernan juntos. Por organigrama, no obstante, la empresa TMB depende directamente de la vicepresidencia de transporte del AMB, que ostenta Antoni Poveda (PSC), alcalde de Sant Joan Despí desde hace una década.

- Los últimos fichajes y ascensos.

El actual gobierno de Ada Colau defiende que su voluntad de transparencia es total y que los nuevos nombramientos deberán cumplir con una triple condición: moderación salarial, experiencia profesional previa y contratos de Alta Dirección. Además de facilitar un eventual despido –indemnización de 7 días por año trabajado y sin preaviso– en caso de pérdida de la confianza política o empresarial, los nuevos contratados no gozarían de primas ni de bonificaciones en especie. No obstante, los contratos que hasta ahora se hacían a los directivos de TMB eran indefinidos ordinarios, con indemnizaciones y protecciones que la ley prevé para trabajadores de base. El blindaje de facto de la mayor parte de altos cargos es muy alto.

Estos nuevos requisitos sí los cumple, por ejemplo, el nuevo consejero delegado Enric Cañas. Fue Director-Gerente del Consorcio de Transportes de Zaragoza, entre 2006 y 2008. En los últimos años ha dirigido el carsharing de la Fundació Mobilitat Sostenible i Segura y la consultora Gestió Local de Mobilitat –creada por la fundación anterior para gestionar un web de promoción de un portal de movilidad financiado por Fomento–. Durante el pasado mandato fue Asesor de Movilidad del grupo de ICV en el AMB. Ahora cobra 105.938 euros anuales, un 40% menos que anteriores máximos responsables del ente como Dídac Pestaña o Constantí Serrallonga.

El otro fichaje destacado, no obstante, no cumple de forma tan clara el triple objetivo. Se trata de Joaquim Balsera, exalcalde de Gavà –sucesor justamente de Dídac Pestaña– y exjefe de Gabinete de los alcaldes Celestino Corbacho en L’Hospitalet y Jordi Clos en Barcelona. Su función en TMB es la de Director Ejecutivo de Marketing, disciplina que habría aprendido sobre el terreno –presuntamente– en su labor política municipalista. Además al ser fichado en 2015 se le hizo el contrato indefinido habitual, con asignación de dietas y un sueldo total de 83.000 euros, el más bajo de la dirección actual. En 2016 TMB ‘corrigió’ la situación y Balsera internalizó en su sueldo fijo los 15.532 euros que tenía asignados como retribución flexible. El resultado es que sigue cobrando los 83.000 euros del año anterior y ya no depende de objetivos.

Otra incorporación ha sido Pau Noy como Adjunto al consejero delegado. Según los sueldos que reveló la CUP hace un año, cobraría 60.000 euros. Noy es ingeniero y ha ejercido diversas funciones políticas de la mano de ICV-EUiA en temas de movilidad. Ha presidido la Asociación Española de Car-Sharing y fue coordinador de la Fundació Mobilitat Sostenible i Segura, la misma en la que también trabajó Enric Cañas.

También se ha incorporado a la Dirección este 2016 Ramon Bacardí Gascon, que lleva años en TMB y antes había trabajado en la conselleria de Interior durante la etapa de Joan Saura (ICV), además de constar en varias listas electorales municipales de ICV. Cobra un sueldo total de 122.530 euros, incluidos 15.532 euros en primas y bonificaciones, según la tabla publicada en el portal de Transparencia de TMB.

Además de Bacardí Gascon, dos cargos medios han ascendido al Consejo. Se trata de Jordi Mitjà, hasta ahora gerente de las líneas L3 y L4 y ahora además director de toda el área de Operaciones de Metro, y Mireia Clua, nueva directora de personal del metro y durante 10 años jefa de mantenimiento del suburbano.

Los salarios de los cuadros intermedios de TMB -algunos de ellos fuera de convenio- frenarían la promoción interna de técnicos especialistas, al reportar un aumento de sueldo relativamente bajo por asumir mucha más responsabilidad. La relación entre los sueldos medios de los empleados de base y la dirección es 1 a 4’5.

- Las incógnitas aún por despejar.

Pese a la revelación de algunos nuevos datos, como el historial de sueldos directivos durante la crisis, todavía quedan grandes espacios de opacidad en TMB. Los sindicatos han expresado públicamente en las negociaciones su exigencia de datos sobre los cuadros medios. Sospechan que entre las más de 300 personas que la empresa ha contratado fuera del convenio hay numerosos cuadros políticos colocados en TMB tras perder sus puestos por los resultados electorales o a modo de ‘jubilación dorada’.

La publicación de esta información, solicitada por otro periódico digital, cuenta también con una resolución favorable a través de la Ley de Transparencia pero lleva meses embargada. Un grupo de directivos llevó la resolución a tribunales y defiende que vulneraría su privacidad. La Ley de Transparencia no dispone todavía de un reglamento pormenorizado que determine qué información debe y puede darse, en qué formatos y bajo qué limitaciones, lo que deja margen para interpretaciones a la baja en los entes y cargos públicos más reticentes.

La gran incógnita de fondo, no obstante, no son los datos sino las intenciones. ¿Con qué criterios se han escogido o promocionado a los directivos? ¿Ha sido TMB moneda de cambio política? ¿Se han asignado puestos de gran salario a personas sin los necesarios conocimientos del sector, como se ha descubierto en varias cajas de ahorros quebradas? A la vista de las biografías de los directivos con pasados políticos comunes o sin experiencia demostrable en las funciones para las que fueron designados o que han desempeñado posteriormente, hay todavía sobre la mesa más preguntas que respuestas.

(Meritxell M. Pauné, Laura Aragó, La Vanguardia)