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Educar en convivencia desde la diversidad cultural (Elena Tajuelo Sánchez)

Presidenta de Andalucía Acoge

Desde sus comienzos, Andalucía Acoge ha considerado fundamental la necesidad de desarrollar parte de su trabajo en el ámbito educativo porque desde ahí es desde donde se construye la sociedad del futuro y desde donde podemos hacer posible una sociedad diversa e intercultural.

Nuestro objetivo es favorecer el desarrollo de los/as menores, jóvenes y personas adultas en un contexto educativo como medio idóneo para la integración en la sociedad, entendiéndose una integración como proceso inclusivo de adaptación y entendimiento mutuo, basado en el intercambio cultural y en el principio de igualdad de derechos, con derecho a la diferencia.
Desde nuestras primeras intervenciones centradas en clases de español y apoyo escolar a menores escolarizados/as, junto con actividades de convivencia, hasta ahora, la situación ha cambiado mucho.

A partir de 2003, se diseña un plan educativo integral para la inserción y promoción de hijos/as de familias migrantes en centros Educativos de Primaria y Secundaria de Andalucía. Un año después, Andalucía Acoge empieza una etapa de adaptación, procesos de cambio y transformación para continuar desarrollando su trabajo en los centros educativos. Todo ello a partir de la metodología de la mediación social intercultural (preventiva, rehabilitadora y creativa), fomentando habilidades, valores y actitudes que faciliten el reconocimiento y respeto a la diversidad.

Nuestra labor consiste fundamentalmente en servir de puente entre las familias y la comunidad educativa. Muchas son las dificultades que se pueden encontrar las familias inmigrantes cuando llegan por primera vez a un centro. La edad y el momento de su incorporación al sistema educativo es una de ellas; no es lo mismo iniciar la escolaridad en el primer ciclo de la Educación Primaria que en el último, ni incorporarse en el primer curso de la Educación Secundaria Obligatoria que en el cuarto curso.

Otra dificultad que podemos encontrar es el tipo y el nivel de escolaridad previa; cuando se incorpora alumnado extracomunitario de forma tardía, accede a nuestro sistema educativo con unos niveles muy elementales de formación y de información académica, lo cual, añadido a las dificultades de comprensión por motivos de la lengua, les dificulta considerablemente el seguimiento del currículo establecido, y muchos de ellos/as están abocados/as al fracaso.

Estas dificultades son especialmente graves en los últimos cursos de la Educación Primaria y en la Educación Secundaria Obligatoria. Para solventar algunos de estos problemas, los propios centros diseñan Planes de Acogida y de Convivencia, pero en muchos casos no son suficientes. Andalucía Acoge cuenta con profesionales de una gran experiencia en la Mediación que colaboran en centros de Andalucía y Melilla.

Otro aspecto importante es la sensibilización dirigida a todo el alumnado de las diferentes etapas educativas. A este respecto es necesario ser especialmente consciente de las dificultades que tiene trabajar en la ESO con chicos y chicas de 12 a 16 años, etapa crítica para la construcción de la identidad en la que la falta de relaciones puede estar condicionada por el desconocimiento del idioma, así como elementos diferenciadores de índole social, económico y cultural. Además los y las menores y jóvenes de origen extranjero, en muchos casos, no se encuentran en las mismas condiciones de igualdad para socializarse que los autóctonos, ya que no conocen los códigos culturales, no dominan el espacio y, se encuentran con el rechazo implícito o explícito.

El trabajo con respecto a estereotipos y prejuicios también es importante. Escuchamos rumores como que "el nivel educativo baja con la presencia de alumnado inmigrante" o que "la diversidad cultural puede ser motivo de conflicto y amenaza la cohesión social". Andalucía Acoge con el proyecto Stop Rumores trata de desmontar este y otros muchos rumores que existen sobre la población inmigrante.

Por último, no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer un llamamiento a la responsabilidad de todos/as de educar para vivir en contextos heterogéneos, crear cohesión social desde la pluralidad, y construir comunidad desde la diversidad identitaria. Si enseñamos a los niños y niñas a aceptar la diversidad como algo normal, no será necesario hablar de inclusión sino que entraríamos de lleno a hablar de convivencia.

(Novus Orbis, El Diario)