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El 54% de los catalanes está dispuesto a participar en una consulta unilateral

Sondeo de GAD3 para 'La Vanguardia'

El 42,5% apoyaría una Catalunya independiente frente a un 37,6% que se opondría

Más del 57% apuesta por la reforma o la reinterpretación de la Constitución como solución

Menos de un 12% vaticina que el desenlace final del proceso será la independencia catalana

El anunciado choque de trenes no parece un factor capaz de cambiar sustancialmente las actitudes que alberga la opinión pública catalana y más bien podría acentuar los apoyos al proceso soberanista.
Esta es una de las principales conclusiones que se desprenden de una encuesta de GAD3 para La Vanguardia, realizada entre los días 23 y 29 de junio. Y la mejor prueba de ello es que más del 54% de los catalanes se muestran dispuestos a participar en el referéndum unilateral que el Govern se propone celebrar el próximo 1 de octubre (mientras que en el proceso participativo del 9 de noviembre del 2014 sólo acudieron a las urnas el equivalente al 42% del censo).

Además, un 62% de los consultados piensa que el Gobierno central debería permitir la celebración de esa consulta unilateral, en lugar de acudir a los tribunales (lo que apoya apenas un 16,6%) o, mucho menos aún, de suspender la autonomía (algo que sólo consideraría aceptable el 10,8% de los catalanes).

Ahora bien, si en el terreno de las aspiraciones el respaldo a la hoja de ruta del Govern se mantiene estable, en el de las expectativas reales las cosas van en otra dirección. Así, a la pregunta sobre cómo acabará el proceso soberanista, casi un 60% de los consultados prevé que, o bien desembocará en unas nuevas elecciones (28,7%), o bien dará paso a una negociación entre la Generalitat y el Gobierno central (28,5%).

Únicamente un 17,4% contempla la posibilidad de que Madrid suspenda la autonomía, y una cifra aún menor (por debajo del 12%) cree que el desenlace final del proceso será la independencia de Catalunya.

Sin embargo, y como ya se ha señalado, el realismo no va reñido de una cierta radicalización de posiciones. Por ejemplo, la apuesta por el referéndum unilateral crece nueve puntos con respecto al anterior sondeo de abril (del 28,8% al 37,8% –un 27% si se cuenta a todo el universo de la muestra y no sólo los par­tidarios del referéndum–), mientras que cae por debajo del 60% (del 66% al 58,4%) el contingente de quienes defienden una consulta acordada.

Y, paralelamente, aumentan en casi seis puntos (del 20,5% hasta el 26,2%) los defensores de la independencia frente a otra alternativa. Por contra retroceden en casi 11 puntos (del 47,7% al 36,8%) las posiciones favorables a una reforma de la Constitución como la mejor solución para el encaje de Catalunya en España.

Pero, aun así, la gran mayoría de los catalanes (más del 57%) sigue apostando por fórmulas que pasen por la reforma constitucional (que apoya el mencionado 36,8%) o la reinterpretación de la Carta Magna (una salida que respalda casi un 21%).

Pero si hay una pregunta que refleja mejor que nada el sostenido apoyo al soberanismo es justamente la relativa al dilema planteado en el anunciado referéndum del 1 de octubre “¿Quiere que Catalunya sea un Estado independiente en forma de república?”. Y ante esa pregunta, los votos positivos superarían el 42% –seis puntos menos que hace un año, ciertamente–, pero los negativos quedarían casi cinco puntos por debajo (con un 37,6%) y retrocederían más de cuatro puntos con respecto a la correlación de empate técnico que se registraba en enero pasado.

Entonces –y aunque la formulación de la pregunta era distinta, ya que se inquiría sobre el sentido del voto en un referéndum legal para decidir sobre la independencia de Catalunya–, los partidarios de la secesión suponían un 42,3% de los consultados mientras que los contrarios se situaban en el 41,9%. Una distancia de solo cuatro décimas.

Asimismo, y pese al realismo que preside las percepciones colectivas sobre el desenlace del proceso, casi un 48% de los consultados cree que el Govern llevará hasta el final su apuesta por el referéndum unilateral y otro 26% considera que, aunque la consulta “no podrá celebrarse, se sustituirá por una movilización de protesta”.

De hecho, y aunque son más quienes auguran un final negociado al proceso soberanista, sólo un 11% confía en que “el Gobierno central hará una oferta que paralice” la consulta unilateral, y únicamente un 6,3% espera que el Govern renunciará al referéndum atendiendo a las resoluciones judiciales. Y en este contexto, un 47% de los consultados (frente a menos del 35%) se muestra convencido de que “existen garantías para preservar el trabajo de los funcionarios” ante la mecánica de un referéndum unilateral.

El respaldo a la convocatoria del referéndum como mecanismo para decidir sobre la independencia de Catalunya presenta, no obstante, algunas variaciones significativas. Por ejemplo, desciende por debajo del 72% (casi cinco puntos menos que en enero pasado) el apoyo genérico a este procedimiento jurídico, mientras que avanza en similar magnitud (hasta el 24,3%) la cifra de quienes se oponen. Asimismo, más del 37% confiesa que no participaría en un referéndum unilateral y un 9% aún no lo ha decidido.

Este conjunto de actitudes se registran en un contexto en el que casi un 43% de los consultados –el grupo más numeroso– se define como “tan español como catalán”, mientras que otro 10% se identifica como más o exclusivamente español. Sólo un 18,1% se proclama “únicamente catalán”, y otro 24,4%, “más catalán que español”, lo que supone un total del 42,5% de la muestra.

Finalmente, las respuestas de los ciudadanos a partir de su intención de voto en unas próximas autonómicas reflejan algunas actitudes llamativas. Así, por ejemplo, casi un tercio de los votantes de ERC o del PDECat aceptarían una reforma de la Constitución para resolver el encaje de Catalunya en España (que es la fórmula preferida de los votantes del PSC y, sobre todo, de Catalunya en Comú, que concurrió como Catalunya Sí que es Pot en el 2015). Asimismo, sólo un 27% de los electores neoconvergentes o de Esquerra confían en que el proceso soberanista acabe efectivamente en la independencia.

Por otro lado, un 20% de los votantes del PP y un 30% de los de Ciutadans aceptan la convocatoria de un referéndum legal para decidir el futuro de Catalunya, una fórmula que tiene el respaldo del 60% del electorado socialista.

Y por lo que respecta a si esa consulta debería ser acordada con el Gobierno central, casi un 60% de los votantes del PDECat y un tercio de los de ERC o una cuarta parte de los de la CUP están significativamente a favor.

No menos significativo resulta el hecho de que un 20% de los votantes del PP y más del 50% de los del PSC consideren que Madrid debería permitir que se celebrase el referéndum unilateral. Claro que un 56% de los electores populares defienden la suspensión de la autonomía como respuesta a la consulta unilateral, una tasa que cae al 27% entre los votantes de CS y al 7% entre los del PSC.

Aun así, una cuarta parte de los electores populares (y el 38% de los votantes socialistas) acudirían a votar en un referéndum unilateral. Y casi un 40% de los electores de Catalunya en Comú lo harían afirmativamente.

(Carles Castro, La Vanguardia)