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Rinden tributo a un Cuevas "irreverente y visionario"

La urna con las cenizas del artista arribó al Palacio de Bellas Artes

México agradece su vida y talento, expresa Cristina García Cepeda, titular de la Secretaría de Cultura federal

Gritos de apoyo a las hijas del pintor: "¡Arriba Berta!" y “¡No están solas! ¡No están solas!

"Ocupará su sitio entre los más altos constructores de nuestra cultura": González Gortázar

La carroza que transportaba las cenizas del pintor José Luis Cuevas llegó al Palacio de Bellas Artes a las 16 horas con 57 minutos. Y comenzó a llover.
Una hora antes arribaron las hijas del artista, Ximena, María José y Mariana. Varias coronas de flores esperaban acomodadas en las paredes para ser llevadas al vestíbulo del recinto. Llegaron las cenizas y detrás de éstas, en una camioneta, Beatriz del Carmen Bazán.

A las 17 horas y 10 minutos la urna de color claro con las cenizas fue puesta en una caja de cristal sobre un pedestal. Al fondo, un retrato de Cuevas con los años de su nacimiento y muerte: 1931-2017.

En ese momento se escucharon gritos de apoyo a las hijas del pintor: "¡Arriba Berta!" y "¡No están solas! ¡No están Solas!" Berta Riestra de Cuevas fue la primera esposa del dibujante.

La titular de la Secretaría de Cultura federal, María Cristina García Cepeda, ofreció el primer discurso de despedida. "Estamos aquí para decirle hasta siempre a José Luis Cuevas (quien) con sus pinceles, lápices e instrumentos abrió caminos para su generación y creó puentes para la creación en México".

Cuevas, añadió la funcionaria, fue idea e imagen de la ruptura, puso los ojos más allá de las fronteras, con arrojo perfiló mapas y perteneció a una generación de creadores “que al trazar sus líneas e imágenes expresaron el alma del ser humano. Compartimos con él sus historias, su nacimiento en el callejón del Triunfo y su paso por San Carlos, así como sus divertidas y documentadas charlas en las que se entrelazaban libros, viajes, recuerdos.

Entre sus maestros, Orozco, Dostoievski, Octavio Paz y José Guadalupe Posada, y "vivió como sólo Cuevas podía hacerlo: irreverente profundamente original, generoso y visionario, sinónimo de libertad creativa".

Y agradeció al pintor, fallecido el lunes a los 85 años, "porque tu nombre estará asociado para siempre al arte, a la memoria y a la juventud permanente, a la ruptura y a la búsqueda. En México agradecemos tu vida y talento".

- Poderío, libertad y talento.

También tomó la palabra el escultor y arquitecto Fernando González Gortázar, quien afirmó que su obra demostró que un grabado o un dibujo no son menores a un cuadro o un mural. “Hay en su trabajo poderío, fuerza, libertad y talento que fueron para nosotros una bocanada de aire fresco; pero eso es sólo una parte y su mundo no era unidimensional, porque así como a veces –más que con las manos– su obra parece estar dibujada con las garras de una fiera, eso se expresa con un virtuosismo, finura, clasicismo, un humor e incluso una ternura que crean en su trabajo la tensión inquietante que es privativa del gran arte que a mí tanto me intriga y fascina”. Cuevas, añadió, "ocupará su sitio entre los más altos constructores de nuestra cultura".

Homero Aridjis se refirió a la situación que vivió Cuevas en los años recientes. "Yo lo veía como el amigo secuestrado; fue muy extraño todo esto, vine a ver el cuerpo presente y me toca como gran ironía sus cenizas. ¿Dónde está José Luis Cuevas? ¿Por qué lo cremaron tan rápidamente? Ese es un misterio para el arte mexicano".

En la primera guardia de honor participaron María Cristina García Cepeda, Beatriz del Carmen Bazán, Lidia Camacho (titular del Instituto Nacional de Bellas Artes, INBA) y Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura de la Ciudad de México.

En la segunda, arropadas por la gente, María José, Mariana y Ximena, quien al finalizar la ceremonia dijo unas palabras a los medios. "Me despido con el agradecimiento de ser hija de un ser absolutamente maravilloso", expresó en primeras declaraciones a la prensa antes de abandonar el Palacio de Bellas Artes.

"Les quiero expresar que tengo un orgullo gigantesco de ser hija de José Luis Cuevas, quien es uno de los artistas de la segunda mitad del siglo XX más importantes de este país. Es un orgullo gigantesco tener la sangre de un hombre creativo, divertido, con sentido del humor y absolutamente imaginativo."

Respecto de su ausencia del sitio donde fue cremado el artista, Ximena explicó: "Yo me fui a mi casa, porque mi papá está dentro de mí. Me fui a mi casa, prendí una vela. Mi papá está conmigo, está en mi sangre y está en mis manos que se parecen y traigo su cuero (una pulsera ancha de piel color negro). Hoy mi papá está con mi mamá y con mis ancestros".

Rechazó que vayan a interponer alguna denuncia en contra de la viuda de José Luis Cuevas, Beatriz del Carmen Bazán.

Desde 2013, a raíz de que el artista enfermó y fue hospitalizado, se hizo evidente la tensa relación entre Bazán y las hijas de Cuevas, quienes denunciaron que su padre estaba secuestrado y que no las dejaban verlo; pidieron autorización judicial para acercarse a él, se las concedieron pero no la pusieron en práctica porque sabían que su padre no deseaba verlas.

Respecto de la viuda, Ximena no quiso pronunciarse al respecto, sólo dijo: "Esa señora no existe en mi vida; hoy no me interesa en lo más mínimo".

A la ceremonia asistieron Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes; Brian Nissen, Montserrat Pecanins, Astrid Hadad y Porfirio Muñoz Ledo.

- Museo Cuevas: 25 años.

Lidia Camacho, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), anunció que para conmemorar el 25 aniversario del Museo José Luis Cuevas, se inaugurará una exposición en la que se exhibirán, en la parte baja del recinto, obras del pintor, y en la parte alta, una muestra de las 2 mil obras de su colección particular, las cuales donó al museo que lleva su nombre.

Magdalena Zavala, titular de la Coordinación Nacional de Artes Plásticas del INBA, dijo: “Cuevas fue una de esas figuras paradigmáticas que tuvimos en el siglo XX, que cambio la manera de ver el arte y a los artistas. Nadie puede olvidar su carta manifiesto La cortina del nopal, cuando hacía sus actividades efímeras, sus textos en Cuevario. Lo que él quería era que la gente lo recordará a través de el museo que lleva su nombre, que este 6 de julio celebra 25 años y que lamentablemente no dio tiempo para que estuviera presente festejando con todos nosotros”.

Al homenaje asistió el cineasta Alfonso Arau, quien expresó: “Estoy muy triste. José Luis Cuevas y yo fuimos grandes amigos toda la vida. Él fue un hombre de cine, juntos hicimos toda esta teoría de la Ruptura, la cual surgió en un pequeño café de la calle de Hamburgo en la década de los 90. Ahí nos reunimos un grupo de cineastas, de actores y de escritores, estaba García Márquez, Carlos Fuentes, Monsiváis y a José Luis se le ocurrió la idea de que ese lugar en la zona roja, se llamará la zona rosa y así empezó la idea de la Ruptura. Recuerdo que hicimos juntos un show en un cabaret y también grabamos un disco que ahora es de colección. Cuando me enteré que se encontraba enfermo traté de verlo, pero él ya no quería recibir a nadie, eso me dijeron.”

La actriz Marisol Gasé, compartió: “Me parece que lo más importante es que se le realice este homenaje y más allá de despedirnos del grande de la Ruptura, creo que Cuevas, para mi gusto, no ha merecido la atención que debería tener y obviamente por sus problemas personales, por el secuestro de la esposa que hizo con él. Me parece que la cultura tendría que explicarnos qué está pasando, de qué murió, por qué lo cremaron tan rápido y por qué sus hijas no pudieron verlo en años. Es terrible y vergonzoso que un hombre como José Luis Cuevas no tenga la despedida que merece.

"Soy amiga de Ximena Cuevas, trabajo con ella y conozco la historia de lo que ha sido este secuestro y me parece muy grave no saber de qué murió uno de los artistas más importantes de México."

A su vez, el crítico de arte, Erik Castillo, dijo: “De José Luis Cuevas hay que recordar la precocidad y la intuición con la que él se dio cuenta –a finales de los años 50 y principios de los 60 del siglo pasado–, de cómo los artistas ya formaban parte de un nuevo sistema, donde los medios, la prensa, las galerías y el mercado del arte te-nían que ser tomados en cuenta a la hora de ponderar las ideas de un creador. Eso que hoy llamamos arte contemporáneo y que tiene que ver con dicho sistema, cuevas lo intuyó desde muy joven”.

(Ericka Montaño, Merry MacMasters y Ana Mónica Rodríguez, La Jornada)